viernes, 11 de mayo de 2007

Exposición Palacio de Congresos de Madrid.

Expone del 16 al 28 de febrero de 2007 en el Palacio de Congresos de Madrid

La iluminación dimensional geométrica de Francisca Blázquez

Francisca Blázquez indaga en los prolegómenos de la trascendencia partiendo de un posicionamiento geométrico avanzado. Su discurso es claro, dado que considera que el mundo está formado por estructuras, sistemas y formas geométricas que nutren la infraestructura de todo lo existente. Incluso se aventura a considerar que el universo es geométrico, en el sentido trascendente y formal. Por lo tanto nos habla de la necesidad de materializar el universo desde el punto de vista espiritual, pero, profundizando en la esencia a partir de la forma. Es decir que no le interesa la estructura en sí misma, a pesar de basarse en ella, sino que crea un universo lumínico en el que todos los actores tienen su parte correspondiente de interactuación. De esta manera las formas son símbolo, icono y alegoría, pero también la representación externa de un orden interno en el que lo importante es la capacidad de transmitir trascendencia.
Cuando miramos el mundo exterior lo hacemos desde el punto de vista interior y exterior, a través de los dos hemisferios del cerebro humano. Dependiendo de cual tengamos más desarrollado normalmente tendremos una visión racional o sensible, calculadora y analítica o creativa y espiritual. De ahí que la teoría del Dimensionalismo de la autora madrileña sea tan innovadora, porque une los dos aspectos de la visión universal, que, en el fondo, se basan en la profundización de la esencia, en instalarse en la dinámica de la propia consecución de la persistencia del cambio continuo.
Existen diferentes realidades que están interactuando continuamente. El problema es que si nos encontramos en una fase racional nos perdemos una gran parte de la emoción, trascendente y espiritual. Pero, si concretamos nuestra actitud a través de considerar los símbolos, formas geométricas de avanzada estética, que corresponden a mundos inventados comprobamos como poseemos un punto de partida básico a partir del cual meditar, ser uno en esencia y, en consecuencia, abrir un canal de luz que nos permite entrar en los secretos desvelados de la verdadera dimensión de la existencia.
En esta ocasión, coincidiendo con la exposición en el Palacio de Congresos de Madrid, Sala Joan Miró, Paseo de la Castellana, 99, Metro Santiago Bernabeu, Francisca Blázquez, (www.franciscablazquez.net), autora de sesenta individuales y trescientas exposiciones colectivas en catorce países de tres continentes, acentúa el poder esencial de la geometría, los aspectos de iluminación más sagrados, indagando de forma espontánea y determinante en las diferentes culturas, métodos, actitudes, ideas, conceptos y sistemas de creencias, dado que es partidaria de la unidad en diversidad. Así, de esta forma, concede gran importancia a los ángeles, a quienes representa de forma geométrica, sintéticamente, pero sin que estos pierdan la tradicional acepción que de ellos se tiene en determinadas culturas.
Sus ángeles son siderales, pero, esencialmente luz, espíritus de luz, puente de unión entre el mundo místico y espiritual y el de los seres humanos.
Normalmente no se ven pero se les presiente, están ahí. De vez en cuando constatamos su existencia a través de símbolos, ruidos, perfumes, aromas, leves movimientos sutiles en un espacio que no es inventado pero posee magia. La creación de Francisca es determinante en este sentido porque conecta con la poesía angelical, con un susurro, como si los velos cayesen y mostrase la otra gama de realidades existentes. También se interesa por el santo grial, los signos masónicos, los símbolos geométricos que representan a Dios, pero no desde el punto de vista histórico, sino reinventándolos, buscando la percepción del alma, a través del corazón tierno para comunicarnos su verdadero valor.
A menudo nos perdemos en conversaciones que se desvanecen en el aire, pensamientos que encierran en si mismos mucho maya desbocado, considerando determinados aspectos de una intención de vida que se disfraza de energía fogosa, pero que va hacia la nada más evidente, como si pretendiéramos recrearnos en lo fluctuante de la virtualidad, para concretar la verdadera existencia. Francisca ha superado esta actitud porque vive y trabaja plásticamente en una onda totalmente espiritual. Su visión angelical le ayuda en la vida cotidiana, pero también su método plástico concreto se basa en la representación formal del interior del universo espiritual poblado de seres que están relacionados con el hombre y la mujer y otros que poseen distintas graduaciones en la escala según se encuentren más cerca o lejos de nosotros o a la inversa.
La existencia de Francisca se concentra en la meditación, en ahondar en la creencia mística en un mundo mejor, donde la rabia y el dolor han sido desterrados, porque sabe lo importante que es materializar mental y espiritualmente otra realidad posible, dado que la existencia está convulsionada, ha perdido el norte, y no se sabe hacia donde va. La creadora multidisciplinar madrileña, autora de más de 8.000 obras de diferentes disciplinas, es consciente de que la realidad de su propia existencia es sencilla y compleja a la vez. Su obra nos habla de muchas dimensiones, tanto físicas o bien dimensiones espirituales, que no poseen ninguna connotación material.
Existe la creencia de que podemos habitar en diferentes espacio-tiempos, porque el tiempo cambia según el momento; asimismo las concentraciones energéticas de diferentes acontecimientos marcan una impronta en el espacio común que nos permite conectarnos con las mismas viviendo en un momento distinto.
Vivimos en un mundo de energías, por lo tanto estas se pueden materializar, es decir que el pasado, presente y futuro ya están escritos, todo se repite, pero, a la vez, todo es distinto, porque cada instante es único. De ahí que su obra dimensional viaje constantemente, pero, sobre todo, sea coherente en su investigación perceptiva de otros mundos, de realidades mágicas, de símbolos que le son revelados por los dioses.
No hay otra verdad que la propia inherente a la formulación del cambio continuo. El caos, el aparente caos no lo es, porque el caos es la consecuencia de la existencia de la energía y materia interactuando, pero, también, de la iluminación que todo lo existente conlleva. Es decir que el caos es iluminación en sí misma y no elucubración mental.
No hay materia sin que exista su correspondiente iluminación espiritual. No hay nada inerte, todo tiene vida más allá de lo biológico.
Hasta ahora existía una visión sesgada en Occidente de la realidad circundante, especialmente desde los tiempos en que la ciencia y la verdadera fe iluminada se distanciaron. Cuando la realidad es otra, porque todo tiene esencia y, asimismo, es consecuencia de la rueda de la vida, en la que cada acción posee su correspondiente reacción, siendo la explicación de la evidencia de la traslación.
No existiría la materia sin la energía y esta es fundamental para conectarnos con la esencia espiritual.
Todo cambia, se transforma, está en movimiento continuo, porque la energía interactúa y se convierte en un referente válido y esencial.
Nos encontramos en la esencia vital, porque somos parte de ella, considerándonos elementos espirituales, porque la luz de la iluminación forma parte de todos. Sin iluminación no hay verdad completa, solo forma aparente y Francisca lo sabe y por eso su obra es sagrada, porque sus formas son contemporáneas, pero sabias, conllevando la presencia de millones de existencias y de lapsus de tiempo diferentes que han coincidido y coinciden en diversos planetas y galaxias del universo entero.
La planitud no existe, todo es multidimensional, incluso cada dimensión encierra otras dimensiones, porque el error es considerar que las dimensiones espirituales poseen carga material y formal. Se las puede representar formal y plásticamente, pero su esencia, como la de los ángeles, arcángeles, querubines, tronos, mensajeros iluminados, Dios, energía sutil, la iluminación de cada átomo y molécula, es esencia pura que no se distingue, porque la pureza es el todo y el uno. Así, de esta manera, la creadora madrileña, con obra en importantes colecciones públicas y privadas de todo el mundo, se recrea en la fantástica consideración de la existencia, basada en la catarsis espiritual que todo llevamos en lo más profundo de nuestro ser. De ahí que su visión geométrica futurista, basada en formas de gran complejidad, fantásticas y misteriosas a la vez, sean la consecuencia de una actitud que viaja con todos nosotros. Porque todos somos esencia celestial, iluminación espiritual, seres de luz que navegamos en un mundo dual, para aprender a elevarnos. De ahí que el Dimensionalismo sea la consecuencia de un mundo complejo espiritual en el que la autora vive y en el que todos vivimos pero no sabemos distinguirlo.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Exposición Palacio de Congresos de Madrid. Madrid

Exposición en Pilar Espace. Madrid.

Exposición de febrero a diciembre de 2007 en la Castellana de Madrid

La dinámica angélica en el universo iluminado de Francisca Blázquez en Pilar Espace

Francisca Blázquez, autora del Dimensionalismo en 1998, presenta en Pilar Espace, zona de la Castellana, en la capital de España, la dinámica angélica en el universo iluminado. Para ello apuesta por la exhibición formal geométrica de ángeles y arcángeles, seres que actúan de intermediarios entre las dimensiones más evolucionadas y los humanos.
Se plantea, asimismo, la existencia de dinámicas angélicas que forman parte del mundo espiritual conocido o desconocido, de mundos espirituales que van más allá de la religiosidad común, representándolos a nivel formal pero con la determinación de la iluminación. En consecuencia induce al espectador a ser cómplice de un mundo sutil, en el que la densidad no existe, mostrando formas intensas, de colores delicados o bien expresivos, en las que configura otras dinámicas dimensionales, en las que todo es alegría, dado que la totalidad de lo evidente está abierta a la esencialidad cósmica celestial.
No hay agresividad, todo es intenso pero armonioso, estableciendo una clara ausencia de líneas tensionadas, sin la presencia de ángulos rectos ni líneas directas, sino que las formas flotan en el espacio, conformando una actitud sutil, auspiciada por obras claramente alegóricas.
El mundo de Blázquez se basa en la luz cósmica, no solo la derivada de efectos físicos, sino la que se produce a partir de concentraciones ingentes de esencialidad.
Trata de conjugar la armonía de la ciencia con la fuerza de la determinación de la celestialidad.
Si un concreto conjunto de formas se estructura en base a planteamientos inteligentes basados en masa, efectos químicos, ley de la gravedad, atracción, etc., por, otra parte, también muestra las particularidades de la esencialidad, que se basan en la proyección de la evidencia de lo trascendente.
Es fundamental entender que la física cuántica enlaza con la espiritualidad, al margen de la tradición, porque lo importante es la determinación existente es comprender que no hay cambios ni transformaciones si no existe la evidencia trascendente.
No hay una explicación del universo basada únicamente en la física y la química o el cálculo matemático, sino que está claro que lo fundamental es que la verdadera ciencia es espiritualidad. Y ello es así porque no existe la materia por si misma, sino a través de complejos procesos, que constituyen, mediante formas, estructuras, sopa magmática inicial, etc. la verdadera proyección iluminada de lo concreto, causante de que en nuestro planeta se originase vida, aunque ésta, ya existiera en otros sistemas y galaxias.
Francisca, autora de más de 64 individuales en catorce países de Asia, América y Europa, basa su discurso en la proyección formal geométrica en el espacio, la intensidad cromática y la determinación en plasmar la luz en un contexto sutil, indicando cuales son los caminos que hay que seleccionar para ser o estar, antes que actuar.
Si actuamos pero no somos, la inercia nos domina, mientras que si meditamos en nuestro ser, es la proyección energética más ecuánime la que determina nuestros alcances y la interactuación consiguiente con el universo entero.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Exposición en Buenos Aires. Argentina

Del 9 de abril al 4 de mayo de 2007 en Hipólito Restó (Buenos Aires, Argentina)

El Dimensionalismo de Francisca Blázquez y el cosmos trascendente

El Dimensionalismo de Francisca Blázquez se puede contemplar estos días de abril y mayo en Hipólito Restó de Buenos Aires (Argentina), un entorno distinto para una obra espacial de la creadora madrileña, que expone una vez más en el país de la Pampa.
La obra pictórica que presenta se caracteriza por su dinamismo formal, la apuesta singular por el color y el planteamiento cósmico y universal.
Naves espaciales, planetas, esferas, formas poliexagonales, planeta tierra, planeta sangre, planeta del amor y del terror, el planeta de lo complejo, instalado en lo biológico, pero también su visión excelsa de un universo marcado por la luz espiritual, por una apuesta singular del futuro. Porque presenta formas claramente atractivas, otras singulares y directas, laboriosas, en línea con una dinámica espacial, en un contexto de diferentes dimensiones.
Predominan los colores intensos, contrastados, caracterizados por la apuesta vital, también están la gama de azules, los tonos verdes, la pléyade de amarillos, negros, blancos y violetas. Una conjunción cromática que caracteriza una obra geométrica avanzada, singular, llena de intensidad, en la que lo importante es lo que expresa y como lo expresa. Porque dota sus ideas abstractas de formas geométricas, que sin ser descriptivas, se interesan por una dinámica extraordinariamente fantasiosa, pero también real.
Su apuesta destaca porque no se basa en los ya clásicos fractales, tampoco en la geometría sagrada, ni en los iconos formales de culturas avanzadas orientales ya desaparecidas. Su pintura es del futuro, elaborada hoy, basada en la trascendencia, en la capacidad de soñar e imaginar, de avanzar con determinación, accediendo a las estancias esencias de un estadio cósmico en el que la materia, anti-materia, los agujeros negros, la forma, el éter, las partículas elementales, las subatómicas, los iones, positrones, electrones, se mezclan con la energía, la fuerza de la esencialidad energética que posee propiedades, color y densidad y que la artista madrileña identifica claramente, sin recurrir a lo descriptivo.
Su investigación es alegórica, claramente inspirada en la ciencia, pero también en la espiritualidad, porque la dinámica del amor se nutre del equilibrio a partir de la constatación de la existencia de la diversidad de polos opuestos.
Viaja por espacios siderales, viendo la tierra y otros planetas, a partir de lenguas de fuego espirituales, de complejos enigmas no resueltos por el ser humano de hoy, pero que la creadora plástica entiende por intuición.
No necesita ir a Júpiter para verlo y ser iluminada, tampoco a lejanas galaxias, porque sus formas se expresan con claridad, a partir de posicionamientos en los que prevalece la presencia de la luz en todo momento, no solo como luz física, sino luz espiritual, es decir como auténtico guía trascendente que va más allá de sus límites.
La iluminación es micro y macrocósmica, todo está iluminado y por ello, no solo la luz del espíritu está en nosotros sino en todos los sistemas de galaxias existentes y en cualquier forma de existencia. Todos somos uno.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Exposición en Bélgica.

Del 4 al 30 de junio de 2006 en el Centre Médical du Docteur Sartenaer de Charleroi (Bélgica)

El Dimensionalismo de Francisca Blázquez en Galerie de la Genese

La autora madrileña multidisciplinar, con más de 350 exposiciones en una docena de países, expone sus últimas creaciones, realizadas en acrílico sobre tela, en la Galerie de la Genese, sita en el Centre Médical du Docteur Sartenaer de Charleroi (Bélgica) del 4 al 30 de junio.
Lumínica, es una maestra de la luz, actuando de catalizadora y canalizadora, buscando plasmar con determinación y elegancia geométrica sus elucubraciones formales singulares, caracterizadas por su gran eficiencia estructural.
Presenta formas geométricas poliexagonales, de colores intensos, cromatismos sugerentes, enfatizados, buscando la fuerza del contraste, hilvanando un discurso en el que elementos concretos, formas inventadas, procedentes de otros mundos, o bien del mundo que conocemos pero no vemos, se insertan en una dinámica pictórica caracterizada por su convicción.
Vertebra un discurso sugerente, en el que el color ocupa un importante papel, dado que es el que confiere personalidad a la temática, introduciendo características de claro misterio, sumergiéndonos en mundos sensoriales, inexistentes al ojo humano, en galaxias remotas, nunca vistas, tampoco imaginadas, como si fueran producto del azar. O bien constatamos a partir del color y la forma la transdimensionalidad que se establece de manera precisa, de forma clara, para, a continuación, plantear los consiguientes interrogantes.
Su tridimensionalidad es el primer paso a la transdimensionalidad más acentuada, a planetas que van más allá de las anécdotas habituales y constatables.
Configura un mundo real, que parece producto de la magia, pero que es consecuencia de la convicción más auténtica, aquella que se asienta en la consideración de que la vida es vida porque existe por si misma, pero, también, porque hay energías y presunciones infinitesimales que la conducen.
Es una canalizadora espiritual, que conecta con la gran mente universal, también con Dios, ser supremo, gran energía, que es el principio del fin, el par y el impar, la fuerza de la determinación energética, basada en la fuerza que contiene la luz, con sus características y particularidades.
Constatamos la presencia de la luz como elemento central, producto de una actitud que viaja a través del tiempo, que se oculta en lo evanescente, que se supervisa a partir de lo coherente, que se genera a partir de las creencias, de la existencia de la fe, pero, en libertad, más allá de las anécdotas, al margen de partidismos.
Vivimos unos momentos de división e incertidumbre en los que todos quieren tener razón, dado que arriman el ascua a la sardina, pero no se ponen en el lugar de los otros. El fanatismo, los improperios, los obcecados, los hipócritas, los duales, la falta de objetividad, hacen que las gentes se dejen conducir al matadero intelectual y espiritual con naturalidad.
Hay una falta de valores alarmante, y, así, de esta manera, cuando un líder o presunto, quiere erigirse en juez y señor, arma su discurso con palabras fanáticas que no den elección al oyente. Francisca Blázquez, a través de su geometría dimensional, hace todo lo contrario. Busca la libertad estructural en el espacio, se lanza al infinito, pretende hallar la luz en la forma, la forma en la estructura y esta en la energía. De ahí que la dinamicidad de forma, luz, energía, materia, estructura, cromatismo y gesto sean partes de un intenso acto vital, que posee conexiones claras animistas y espirituales en el planeta binario que vivimos en medio de un universo en expansión.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Exposición en Logroño

Exposición del 14 de septiembre de 2006 al 14 de septiembre de 2007 en el Hotel HUSA Gran Vía de Logroño

Francisca Blázquez, el Dimensionalismo lumínico y la intensidad cromática de la alegoría



Francisca Blázquez (www.franciscablazquez.net) indaga en el por qué verdadero de la luminiscencia de la magia de la luz inmensa de la espiritualidad sensual.
Capta la luz del universo, la que procede de otras esferas y dimensiones, resultado del choque de asteroides, de la desintegración de estrellas, hasta incluso de galaxias, pero, también, la que es producto de la propia evidencia de la esencia lumínica que nos gobierna.
En determinadas obras presenta la luminiscencia singular de la evidencia científica de la luz, es decir es más descriptiva; mientras, que en otras, es alegórica, porque la luz que representa es la espiritual.
La obra pictórica de la creadora del Dimensionalismo es sutil, de colores sensuales, contrastados, en la que cada uno representa un símbolo y concepto. Así el azul es la purificación del espíritu, pero, también, exhibe la intensidad del color del cielo.
El blanco significa pureza, aglutinación del arco-iris de colores que navega en la evidencia de la multi realidad. Mientras que el rojo describe la determinación de la vida por trascender, de ir más allá de los límites.
El verde es misterio, también esperanza, pero sobre todo, magia, alquimia, transformación, capacidad de cambio y sesgo. El concurso del color negro representa escenografía en dimensión, el soporte de la proyección de su fantástica obra pictórica. Un soporte que va más allá de lo puramente material, dado que parte de la transformación del escenario habitual en un planteamiento cósmico totalmente abierto.
Trabaja en acrílico sobre tela, sus obras son intensas, de ahí que su concepción de la espiritualidad sea sensual, porque es cálida, atractiva, ascendiendo a través de la belleza, de la consideración de la propia determinación de su trascendencia.
Aunque en la exposición que pueden contemplar en el Hotel HUSA Gran Vía de Logroño durante un año, hasta el 14 de septiembre de 2007, hay obras de la serie Dimensional, también destaca su interés por presentar determinadas realizaciones pertenecientes a la serie Cruz, e, incluso un retrato del crítico de arte Mateo Berrueta, de fondo rojo, realizado completamente en negro.
Su obra dimensional presenta contraste de formas geométricas en dimensiones distintas, tanto físicas como espirituales, en la que constatamos el aura y la energía de un viaje astral o bien planetas, astros, asteroides, mundos cercanos y lejanos. Todo este conglomerado de cosas exhibido con naturalidad, pero con la fuerza que dota todo lo que realiza esta artista madrileña de proyección universal, con más de 335 exposiciones individuales y colectivas en tres continentes.
Su vibración es alta, enlazando con las energías que limpian el cosmos de negatividad, plasmando desde la belleza formas extrañas, otras más inteligibles, geometrismos complejos, secretos guardados tras las puertas de la magia, otras son producto de la alquimia espiritual, constataciones de la propia senda que nos gobierna.
Aparentemente su obra parece muy calculada, fría, precisa, de estructuras sumamente elaboradas, pero, a la vez, es una creación basada en la calidez, intensidad, fuerza y determinación.
Destaca porque exhibe de manera natural la intensidad cromática de la alegoría, sin concesiones, buscando el equilibrio, pero, siempre, en un contexto de vibraciones energéticas de alto calado.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Exposición en Castell de Cardona. Barcelona

Expone del 18 de noviembre al 18 de diciembre de 2006 en el Castell de Cardona (Barcelona)

Francisca Blázquez, la iluminación y la geometría en movimiento en el espacio sideral

La autora del Dimensionalismo, teoría elaborada en 1998, expone en el Castell de Cardona del 18 de noviembre al 18 de diciembre de 2006. Exhibe sus geometrías dimensionales, formas que flotan en el espacio, sujetas a movimiento oscilante, otras que se enmarcan en mitad de la composición, como si centraran la misma, pretendiendo ser parte de la propia existencia. Son formas poliédricas, multipoliédricas, hexagonales, romboidales, en forma de prisma, cuadrados complejos, círculo con luz en el centro, ingenios geométricos en forma de aspa, conos, pirámides y extraños objetos voladores.
No hay soporte compositivo temático dominante, sino que son formas que vuelan, flotan, invaden nuestro espacio y otros más allá, como si fueran la continuación de la vida y de otras vidas.
Se trata de formas geométricas mágicas, esotéricas, vibrantes y energéticas, elaboradas en acrílico sobre tela, concebidas dentro de un discurso cinético, espacial, nutrido de elementos y sistemas de estructuras que van recorriendo diferentes dimensiones.
Plasma geometría que flota, en movimiento, sin sujeción alguna, inmanente, posicionada en el espacio, al margen de convencionalismos matemáticos y anclajes que limiten su libertad de acción.
Nos adentramos con Francisca en el ambiente de la sutilidad, en la fuerza de la evidencia de lo magistral, contenido en la paráfrasis de la magnificencia de la geometría. Se trata de aventurarse a través de las puertas de la magicidad de la estructura.
Constatamos la presencia del circulo, cuadrado y rectángulo, pero sus formas, además de formas, son conjunciones formales, siendo concebidas más allá de los límites sutiles.
Si analizamos con detenimiento su obra, se vislumbra, por sus características, una predisposición a ir más allá de las circunstancias, de los limites, porque para la autora madrileña con más de 330 exposiciones individuales y colectivas en 14 países de tres continentes, lo importante no es la forma estructurada en sí misma, si no el concepto que desarrolla y expresa. Un concepto que se nutre de su propia evidencia, que es la capacidad de trascendencia de la materia. Una materia situada en los confines de la realidad, en el punto álgido de la convención gestual formal, en el cruce de átomos. De ahí que sus elegantes formas estén flotando, como si estuvieran en continuo viaje interdimensional. Un viaje que más allá de las circunstancias, que nos impulsa a contactar con nuevos mundos, conglomerados planetarios, dimensiones que se suceden unas a otras, en un elegante cúmulo energético. Nos revela mundos de partículas subatómicas, realidades paralelas, otras situadas en cuarta, quinta, sexta y séptima dimensión.
En determinadas composiciones nos presenta la composición interior, en otras la quintaesencia de la propia formulación de la existencia de otros ámbitos. Ámbitos dimensionales que tienen otras características, que la autora nos describe como si estuviera iluminada por el dictado del cosmos. Asimismo, también, bucea en la nada y el vacío. En la nada, todo, en el vacío, la materia, que es transformada por la acción de la energía.
Inventa mundos futuristas, avanzados, de destacada ciencia ficción, pero, también son mundos espirituales, conjuntos de energía, de partículas electromagnéticas, nubes de elementos microscopios iluminados por el hilo dorado de la revelación de la trascendencia. Todos somos uno en el albor del cosmos, la nueva Era de Acuario ha irrumpido, presentándolos la apuesta por la belleza del espíritu a través de las formas geométricas y el Dimensionalismo de Francisca Blázquez.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte